Las recomendaciones médicas sobre el tratamiento de su niño se dan teniendo en cuenta lo mejor para su futuro.

Cuando su niño tiene un trastorno del corazón que puede ser tratado mediante una cirugía que tiene pocos riesgos y que da un buen resultado, el tomar la decisión de realizarla puede ser más fácil. Antes de elegir un hospital para la cirugía de su niño es importante informarse más y explorar sus opciones.

Pero, ¿qué sucede si el tratamiento tiene un alto riesgo de que su niño presente posteriormente un dolor continuo o una discapacidad?

Al tomar decisiones difíciles sobre la atención médica de su niño es importante considerar cómo los valores, los deseos o las creencias personales impactan sus decisiones.

Su equipo de atención médica puede ayudarlos a evaluar sus opciones, pero cada uno de ellos tiene una manera distinta de guiarlos en el proceso de tomar una decisión. Algunos médicos pueden decirles cuando están a favor de una decisión, mientras que otros solo les explicarán las opciones y dejarán que ustedes elijan la que les parezca que es la mejor opción para su niño. De cualquier manera, las elecciones sobre el tratamiento para su niño son solo decisión de ustedes.

Cuando tengan que tomar una decisión importante, asegúrense de que entienden bien la información en la que basarán su decisión. Piensen en las metas que tienen para su niño y colaboren con los médicos para crear un plan de tratamiento.

Pasos esenciales para tomar decisiones médicas

Antes de tomar una decisión sobre la atención médica de su niño, es importante que sienta que tiene un buen entendimiento de la enfermedad del corazón que tiene, de las opciones de tratamiento, de los resultados esperados y de lo que todo esto significará para su niño y su familia. El equipo médico es el responsable de darles esta información en forma tan clara como sea posible y de responder todas las preguntas sobre cualquier cosa que necesiten para que todo quede claro.

Decidir qué es “lo mejor para mi niño” puede ser difícil. Esta es una decisión sumamente personal que puede verse afectada por los valores, la cultura, la religión y otras situaciones de la familia. Si lo desea, pueden conversar con otros padres, los trabajadores sociales, las enfermeras, los médicos o los líderes de su fe o espirituales para obtener más información o las ideas sobre cómo tomar una decisión que sea compatible con sus valores personales.

Los padres toman muchas decisiones médicas durante el extenso tratamiento del niño con una CHD. Después de que ustedes entiendan toda la situación y que tomen en consideración los valores de su familia, puede seguir estos pasos como guía:

  • Tener todo claro

    Es importante entender la decisión que deben tomar y quién la tomará. ¿Tomará la decisión solo(a), con su pareja o con alguien más?

  • Revisar la información que han recibido

    ¿Tienen suficiente información para tomar esta decisión? Si la respuesta es no, ¿cómo pueden obtener la información adicional que necesitan? ¿Con quién pueden hablar para entender mejor?

  • Establecer prioridades

    Definir qué es importante para ustedes. Algunas prioridades que deben tener en cuenta son la calidad de vida de su niño, el evitar que su niño sufra, el tiempo que le queda con su niño, sus creencias espirituales o culturales, sus valores, lo que siente sobre el riesgo y qué tan asequible es el tratamiento.

  • Entender las opciones

    Tengan en claro las opciones y cuáles son los resultados probables de cada opción.

  • Tomar una decisión

    Tomen una decisión y conversen sobre ella con su familia y su equipo médico.

Decidir la interrupción del embarazo

La decisión más extrema que todo padre puede tener que tomar es aquella que pueda resultar en la terminación de la vida del bebé. Después de enterarse de que su feto tiene una CHD, el equipo de tratamiento puede preguntarle si desea interrumpir el embarazo.

Si están considerando interrumpir el embarazo, empiecen preguntándose si hay algún diagnóstico o resultado esperado que le haría decidir terminar su embarazo.

Algunos padres tienen muy en claro que interrumpir el embarazo no es una opción para ellos. Por otra parte, otros padres tienen en claro que interrumpirían el embarazo en ciertas circunstancias. ¿Les falta entender alguna parte del diagnóstico para poder tomar una decisión?

Decidir que quiere detener el tratamiento

Si el tratamiento que se le dé a su niño no puede salvarle la vida, el equipo médico puede conversar con usted sobre permitir que suceda una muerte natural. En este caso, el equipo médico se enfocará en maximizar la calidad de vida y que su niño no sienta dolor.

Muchos padres creen que detener el tratamiento es como “darse por vencido” con su niño y pueden sentirse responsables por su muerte. Pero, hay situaciones donde si se continúa dando tratamiento, se hace sufrir al niño sin un propósito.

Junto con su equipo médico, usted puede identificar las metas para la vida de su niño y considerar si hay alguna opción de tratamiento que ofrezca la esperanza de lograr estas metas.

Toma de decisiones médicas sobre el tratamiento

Estamos tratando de determinar prioridades, ¿cuál es su necesidad inmediata? ¿Qué tan rápido necesita la cirugía? ¿Qué tan rápido debe ser transferido a otro centro?

Missy, Madre de bebé con un CHD

RECOMENDACIONES PARA LOS PADRESUn acto de amor puede ser un gran peso

Los padres que deciden interrumpir un embarazo o que deciden no seguir con una intervención que tiene un alto riesgo de causar la muerte, usualmente lo hacen como un acto de amor por su bebé o debido al sufrimiento por el que está pasando su niño. Esta decisión puede ser un gran peso. Además, contradice los instintos del padre y de la madre de proteger a su bebé que aún no ha nacido. Desafortunadamente, algunas familias han dicho que sienten que se politiza, se les juzga y hay vergüenza cuando se habla de terminar el embarazo.

Tenga en mente que otras personas en su vida pueden no haber estado en una situación similar y que no entienden por lo que usted está pasando. Es una decisión difícil para usted y su pareja y deben tomarla después de pensarlo bien; sus profesionales médicos estarán ahí para apoyarlos.

La tristeza al decidir la interrupción del embarazo o no seguir con el tratamiento es algo que llevará con usted, pero que sanará con el tiempo. Es importante que reconozca su tristeza y encuentre formas de aceptar la pérdida de un embarazo o de un bebé.

Preguntas frecuentes

Cada persona guía su vida en base a un grupo de valores y estos son los que usamos al tomar una decisión. Es muy útil saber cuáles son sus valores y que no los deje de lado o se sienta culpable por ellos.

Estas son unas preguntas que le ayudarán a pensar en sus valores:

  • ¿Qué es lo que quiero para mi niño mientras está creciendo?
  • ¿Hay algún hallazgo o información que me haría sentir que el tratamiento es inútil?
  • ¿Cómo podrían afectar mi cultura o mi religión cuando tomo una decisión?
  • ¿Mis decisiones están afectadas por el miedo que tengo sobre qué podrían decir las personas sobre mis decisiones?
  • ¿Tengo otras preocupaciones sobre el impacto de la CHD en mis relaciones, mis otros niños o mi estabilidad económica?

Un padre o madre puede decidir interrumpir un embarazo si ellos saben que su bebé tiene una anormalidad genética grave. Esto significa que su niño nunca podría vivir una vida independiente. En este caso, sería importante someterse a una prueba genética a tiempo.

Algunos padres pueden enterarse de que su bebé tendría una probabilidad de supervivencia muy baja, incluso después de la cirugía y se preocupan de que su bebé sienta dolor durante el poco tiempo de vida que tenga. Los padres que elijan interrumpir un embarazo, si supiesen que su niño tiene una baja probabilidad de supervivencia incluso después de recibir tratamiento, se beneficiarían al recibir una segunda opinión sobre el resultado esperado.

El establecer con su pareja qué información es importante para tomar esta decisión es muy útil para tomar otras decisiones también. Por ejemplo, si usted y su pareja saben que no interrumpirían el embarazo por ningún motivo, entonces no tiene sentido someterse a pruebas genéticas si estas aumentan el riesgo durante el embarazo. Ustedes pueden posponer las pruebas de alto riesgo hasta después del parto.

El equipo médico podría sugerir detener el tratamiento si es que hay pocas esperanzas de que el niño se recupere o que tenga una buena calidad de vida. Por ejemplo, si un niño tiene una lesión grave en el cerebro y los médicos mencionan que el niño no podrá tener una buena calidad de vida.

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